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Últimos días de un país. Odette Alonso

odette-alonsoOdette Alonso, poeta cubana radicada en México, invita a sus lectores a dar un paseo por la cuerda poética donde la palabra se equilibra con el dolor y la pérdida.

 

 

 

Últimos días de un país
Odette Alonso

 

Equilibrista

La cuerda que desde el techo pende
no ata su cuello
sino su tobillo.
La pierna suelta hace piruetas
el balance es perfecto.
¿Cuánto podrá sostenerse
en esa posición
de precario equilibrio?
La pose dura un instante
un instante la vida.

 

Jungla

En el plano inclinado de la calle
que en un instante se volverá torrente
la muchacha intenta el equilibrio.
En una mano gira el país que se le escapa
la otra está vacía.
Danza en la cuerda
el tiempo es una jungla
vuela sobre la rampa un aire insípido.
Esta casa no se vende
dice el cartel enfrente de sus ojos.
Conozco ese dolor
la brisa de la tarde en los pilares
la lluvia torrencial
todos los miedos.

 

Ecos

No son campanas es un túnel
una cruz en muelle
un horcón donde fijar amarras.
Sin cuerpo
solitaria
tu mano es el adorno de otro rostro
risa también ajena.
Así se dice adiós
como quien ve alejarse un tren
hasta que el humo se dispersa
danza como espejismo
y luego es nada.
Sólo ecos en el despeñadero.

 

Nado de emergencia

Huye
dijo la madre
acodada en la prisa de los merecimientos
sálvate de la injuriosa miseria de estos días
del sueño congelado.
Este país es una maldición
todo pez muerde la cola
del que adelante practica el nado de emergencia.
Huye de aquí
ve a conocer la nieve
los trigales
la lengua de la gente en las grandes ciudades
su terrible libertad
su indiferencia.

 

Últimos días de un país

Que no serán los últimos
ni aquellos que alguien soñó para nosotros.
Sobre el agua
flotan la madera y los recuerdos
sobre la mesa los adornos
mil relojes con la misma hora.
Detrás de cada puerta acecha un hombre
pero hay cosas que no recordarás
lo que pasó tras el telón de la inocencia.
Trae el correo la carta manuscrita
letra de insecto
que repite aquel nombre.
Al final
quedan la niña arrodillada
y la advertencia.
Habría que echarse al mar
y hundirse.

 

La fiesta que no fue

Acompasada cae la gota
indiferente
zumba el insecto delante de mis ojos.
Se borraron las fotos del álbum familiar
queda sólo una fecha
un contrato rasgado
y en la mesa
las viandas que ya no comeremos.
La abuela llora todo el tiempo
todo el tiempo está enferma
y temblorosa
rezando una plegaria inútil.
El abuelo le recrimina el vientre flojo
que no dio hombres como él.
Nunca son nuestras las casas de la infancia
vacíos los estantes
medidas las sal
y la esperanza
el silencio es la única respuesta.

 

Odette Alonso nació en Santiago de Cuba y reside en México desde 1992. Su cuaderno Últimos días de un país obtuvo el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2019 en Mazatlán; con Old Music Island ganó el Premio Nacional de Poesía LGBTTTI Zacatecas 2017 e Insomnios en la noche del espejo mereció el Premio Internacional de Poesía «Nicolás Guillén» en 1999. Autora de quince poemarios, de la novela Espejo de tres cuerpos (2009) y los libros de relatos Con la boca abierta (2006), Hotel Pánico (2013) y Con la boca abierta y otros cuentos (2017). Sus dos décadas de quehacer poético fueron reunidas en Manuscrito hallado en alta mar (2011) y Bajo esa luna extraña (2011). Compiladora de la Antología de la poesía cubana del exilio (2011). Fundó el ciclo Escritoras latinoamericanas que ha organizado durante más de una década en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.